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martes, 25 de julio de 2017

Paraguay - Argentina; viaje preparatorio.

Hoy 12 de Julio retomo mi viaje que incluyo en el Proyecto Salvador. 
En esta oportunidad se trata de un viaje multipropósito. 
En primer lugar, servirá como entrenamiento para afrontar el nuevo desafío que será Santa Cruz de la Sierra en Bolivia. Con este fin ha venido de Uruguay mi amigo José Aguirre, quien me acompañará en esta ruta. 
En segundo lugar y aprovechando que está en casa Murilo Tomasoni, otro cicloaventurero brasileño que hace su ruta hacia el norte, decidimos acompañarlo hasta territorio argentino. 
En tercer lugar, servirá para renovar mi visa en Paraguay, y por último y en definitiva el fin supremo: conocer y disfrutar de nuevos paisajes. 

En Paraguay pasamos por los pueblos de Piribebuy y Caacupé, el primer día, y acabamos acampando en el Salto Karumbey, cerca de Tobati. Hicimos 60 km. 
El segundo día hicimos 98 km, pasando por Atyra, Altos, San Bernardino,
Luque, Mariano Roque Alonso y puente Remanso, para salir por puerto Falcón y quedarnos en casa de nuestro amigo Nelson Ortigoza, en Clorinda, Argentina. 
Al siguiente día pedaleamos 100 km en el recorrido por ruta 86, hasta la localidad de Laguna Blanca y retornando a acampar en el camping municipal de Laguna Blanca. 
Haciendo base en este campamento, el siguiente día, partimos hacia el Festival del Pomelo en Laguna Blanca y de allí nos dirigimos a Estero Po'i, donde recorrimos los senderos turísticos y despedimos a nuestro compañero brasileño, que se quedó en el camping del lugar. 
Completamos 70 km al llegar a nuestra base en Laguna Blanca. 
El último día, nublado, con lluvias y ventoso, fue el más exigente. Entre paradas y mojaduras, recorrimos 101 km en bicicleta y acabamos de noche trepando una pendiente de 5 km. 
Duro, pero al final en casa. Merecido descanso. Habíamos pedaleado 430 km en solo 5 días. 


jueves, 4 de febrero de 2016

22 MBACHIÓ

105 km marcaba el mojón que media la distancia hasta Asunción, cuando partí desde San José. 
Sospechaba que la geografía iba a ser más rigurosa, pues transitaría por un departamento que se llama Cordillera. 
Así fui progresando en el camino y pronto entré en las zonas aledañas a Asunción que es como si fuera la capital misma, pues es todo poblado a ambos lados de la ruta. 
En unos de los semáforos que cortan la ruta para dar acceso a avenidas o caminos importantes, tuve una grata sorpresa.
Cuando paré debido a la luz roja, a mi izquierda se detuvo una furgoneta Kangoo. Fue entonces cuando el conductor me saludó y preguntó si era uruguayo (algo evidente debido a la bandera que siempre llevo en mi menillar).
Contesté con el pulgar hacia arriba y acto seguido este señor (Rafael) me preguntó si tenía donde almorzar; pregunta que me tomó por sorpresa y a la cual contesté que no. Entonces me indicó que le siguiera hasta su casa, que me invitaba a comer. Sin titubear, le seguí por espacio de unas pocas cuadras y arribamos a su casa. Rafael Pineda, es un paraguayo que como muchos de sus compatriotas, expresan gran admiración por los uruguayos y más si son ciclistas. Me invitó a su casa y me presentó a su familia. Me permitió ducharme y lavar mi ropa. Me sentó a su mesa y me invitó a comer como si de un familiar se tratara. Luego sus hijos me prepararon una habitación con aire acondicionado y dormí con una sonrisa de agradecimiento a esta increíble familia y por esta gran bienvenida. Cosas lindas que pasan en el camino!
Ya bien descansado y agradecido, emprendo el último tramo de la etapa; 18 km por la ciudad hasta llegar al barrio Mbachió, donde me esperaba Mario García Siani, para darme la bienvenida en su casa; preparando unos ricos tallarines, con esa generosidad que lo caracteriza. 

21 SAN JOSÉ DE LOS ARROYOS

Nuevamente madrugué para pedalear en las horas de menos calor. 
La ruta sigue siendo buena y sin dificultades. El paisaje es variado con abundante vegetación y salpicado por numerosos pueblos y caseríos que hacen más entretenido el viaje. 
Pasé por Caaguazú, Coronel Oviedo y otros pueblos y me detuve en San José de los Arroyos. 
Hice otra etapa larga, de 116 km, pero sabía que ya me quedaría una distancia accesible para llegar a la capital al siguiente día. 
En San José encontré gente amable, como el dueño del súper que me facilito la contraseña de wifi para que pudiera conectarme o el agente de policía que me permitió que me bañara en la comisaría. El mismo agente me aconsejó como el mejor lugar para armar la carpa, la plaza principal del pueblo!
Pues en un rincón con césped de la plaza armé mi carpa y aunque me sentí como una atracción de feria, pude pernoctar tranquilamente en ese pueblo amable. 
Por supuesto que antes de acostarme estuve hablando con varias personas que estaban por allí y de los comercios a los que fui. Todos ellos muy amables y con un marcado respeto y admiración hacia los uruguayos en general y a los ciclistas en particular, por tratarse de una rareza para ellos. 

20 J. E. ESTIGARRIBIA (Campo 9)

Lo dicho, el camino es mi destino y en esta ocasión el camino me lleva a Paraguay. 
Decidí dar una vuelta por Paraguay para visitar unos saltos y conocer mejor la geografía paraguaya y a su gente. 
Ya había entrado hace unos días cuando Ricardo, mi anfitrión en Foz, me invitó a mi y a otros dos ciclistas que estaban en la casa donde yo estaba, a visitar el Salto Monday,
apenas cruzando la frontera. Así lo hicimos; muy bueno por cierto, y ese día también visitamos el marco de las tres fronteras desde el territorio paraguayo.
Como decía, decidido a visitar suelo paraguayo, salí temprano para aprovechar el fresco de la mañana. A las 6 de la mañana, aún no amanecía y yo pedaleando rumbo a la frontera. Pasé por Ciudad del Este y ya bien entrado a Paraguay, vi que mi computadora marcaba 30 km de recorrido y aún no eran las 7:00. Me di cuenta entonces que  en Paraguay el horario era diferente y en realidad había partido a las 5 de la mañana. Mejor así porque aproveche bien el día y con ayuda de una buena ruta, sin demasiadas ondulaciones y sin viento, logré hacer 126 km hasta un pueblo que se llama Mariscal Estigarribia, pero que todo el mundo conoce como Campo 9. 
Allí busqué lugar para armar mi carpa; cosa que hice en un cantero al borde de la ruta, y di por cerrada la etapa cuando aún no eran las 4 de la tarde. 

viernes, 15 de enero de 2016

19 FOZ DO IGUAÇU

Esta vez "mi destino es el camino" y no sólo es la ruta la que se disfruta, sino también los pueblos, las personas, las costumbres. 
En Puerto Esperanza se dieron las condiciones para que mi estadía fuera de más de dos meses. En los que viví interesantes experiencias. 
Me instalé en la Granja de la Abuela, un lugar hermoso, con magníficos anfitriones.
A los pocos días se presentó la oportunidad de donar sangre y así lo hice. Gracias al gesto me regalaron un plantin de lapacho, el cual planté y está creciendo rápidamente. 
Días más tarde, el 23 de noviembre, inicié una nueva aventura, dentro de la gran aventura. Me animé a viajar a Montevideo "haciendo dedo". Lo hice y pude disfrutar con mi hija, su cumpleaños. También tuve la alegría de ver y compartir con mis amigos.
Ya de regreso, pasé a saludar a mi tía China y mis primos, algunos de los cuales no conocía y al resto no veía desde hacía más de 20 años. 
En diciembre estuve nuevamente en Puerto Esperanza y haciendo cosas, dejando huellas. 
Y otra experiencia me sucedió. El día 21 me caí de espaldas sobre el filo de un muro, golpeando y desgarrando músculos a la altura de mi hombro izquierdo. Pero dos días después el golpe me lo di desde lo alto de una escalera (a 3,5 metros) y esta vez aplasté literalmente mi hombro izquierdo, pulverizando el acromion y dislocando totalmente la articulación, con la consiguiente hemorragia que me ocupó todo el brazo y hasta la mano. 
Luego de más de 20 días aún no recupero del todo los movimientos del brazo, ni la fuerza. El dolor sigue presente pero he aprendido a convivir con él y confío que algún día acabará y recuperaré totalmente mi brazo. 
Dolorosa, pero una gran experiencia que jamás había vivido. 
Los últimos días de mi estancia en Puerto Esperanza fueron muy productivos. A pesar de mi lesión en un brazo, me ingenié para fabricar una serie de sillas que sin duda son de gran utilidad para la casa y a mi me queda la satisfacción de haber contribuido con mis anfitriones. 
Finalmente, hoy jueves partí nuevamente a recorrer kilómetros sobre mi bicicleta "Rechinante", con todo el equipaje y la bandera uruguaya nuevamente marcando mi camino. Foz de Iguazú, en Brasil, fue mi parada luego de recorrer 69 km, que se hicieron duros por el rigor del clima, de la geografía y de mi falta de entrenamiento. 

Pero finalmente, culminé mi etapa número 19 y casi 2000 km desde que partí hace más de 4 meses de Uruguay. 

miércoles, 11 de noviembre de 2015

18 PUERTO ESPERANZA

Hoy me esperaba una etapa corta, de 55 km y por eso decidí que quería llegar a mediodía. Temprano abandoné la casa de mis anfitriones en Eldorado y arranqué con muchos bríos hacia Esperanza.
Pero ninguna etapa es fácil, como ya lo he aprendido y a los pocos kilómetros de viaje empezó a llover. Esperé a que parara y luego continué. Lamentablemente no por mucho tiempo pues faltando 20 km para llegar me agarro la lluvia de nuevo. 
Menos mal que estaba frente a una caseta de madera en la que pude guarecerme y hasta desplegué mi colchoneta y dormí hasta que por fin dejó de llover. 
Reemprendí la marcha y llegué a destino a la hora 15:30. Puerto Esperanza dormía su siesta. No fue hasta media hora más tarde cuando llamé por teléfono a mi anfitrión, Alan Rodríguez, y unos minutos más tarde ya estaba en su casa. 
El mismo Alan me presentaría luego a la que sería mi anfitriona por los siguientes días y La Granja de la Abuela sería mi hogar en la prolongada pausa que haría en Puerto Esperanza. 


viernes, 6 de noviembre de 2015

17 ELDORADO

ELDORADO

A dos meses del comienzo de esta aventura y luego de 17 días de estar disfrutando de Puerto Rico, al fin reanudé la marcha hacia el norte. 
La sensación de estar pedaleando nuevamente, moviendo el peso de mi bicicleta por las duras cuestas de la ruta 12, hace que me sienta muy bien, muy motivado. 
La carretera es bastante amable para transitar y el tiempo acompaña. 
Los paisajes a un lado y otro de la ruta son agradables con abundante vegetación.
Al pasar por Montecarlo, me metí al pueblo a visitar un orquidiario. Allí aprendí algo más sobre plantas e hice buenas fotografías de las flores. 
Luego de 78 km recorridos, llegué a Eldorado, un pueblo muy pintoresco. Tuve que esperar a mi anfitrión, Sugar, que llegó un rato después y me acompañó hasta su casa, donde quedé instalado y descansando (91 km total). Más tarde llegaron a cenar dos viejos conocidos que están el la ciudad por estos días: Nahuel y Santi. 

miércoles, 21 de octubre de 2015

16 PUERTO RICO

En esta etapa, aunque corta, 55 kilómetros solamente, me sucedió de todo.
Un comienzo que se presentaba muy auspicioso, no lo fue tanto. Si bien la carretera fue en descenso por muchos kilómetros como ya me habían dicho, el paisaje que creí más espectacular por lo que se comentaba, no lo fue tanto y a los paisajes predominantemente verdes, se le unía el gris del cielo haciendo una circunstancia poco propicia para las fotos que me gustan hacer. 
Pero al llegar a los 22 km y girar por la ruta provincial 223, todo cambió como por arte de magia. La carretera se presentó mejor pavimentada, brilló el sol y aparecieron las primeras flores.
Cuando llegué al arroyo Cuña Pirú y entré al camping, la conjunción de cascada, flores, frutas silvestres y mariposas, colmaron mis espectativas más allá de lo esperado.
No muy lejos encontré el pueblo de Ruiz de Montoya. Me emcantó por su colorido  y tranquilidad.
Más adelante el Salto de Capiovi, al que vi desde lejos y finalmente llegué a destino, con una sonrisa en el alma por tanta cosa bella que había fotografiado.


martes, 20 de octubre de 2015

SOKALSKI, BERRONDO, SAK

Ya instalado en casa de Carla y Gabriel en Oberá, hice un par de salidas cortas a visitar los saltos de agua cercanos. 
El martes, junto a mis anfitriones visitamos cascada Sokalski. Fueron 36 kilómetros el total de recorrido, pero casi todo por camino de tierra que en muchas partes se volvía barro, con innumerables pozos y repechos muy exigentes. La recompensa de apreciar la maravilla de esa cascada y el entorno, hizo olvidar todo sacrificio. Una aventura completa!
Este jueves 15, salí solo a visitar el salto de agua cercano llamado Berrondo. 8 kilómetros por carretera y ya estaba en el lugar. Muy interesante el salto, dio para hacer abundantes fotos, pero no para agotar mi energía, por lo que decidí ir a otra cascada cercana a la que habíamos visitado el martes.
Para eso tuve que pasar por gran parte del camino de tierra que hicimos el otro día y aún 6 kilómetros más. Fue difícil encontrar la cascada Sak, pues iba solo y a pesar de los carteles me pasé en uno que no se leía bien y terminé haciendo como 3 kilómetros de más, entre bicicleta y un tramo largo a pie por estrechas picadas que no me condujeron a la cascada. Al fin cuando volvía, es que pude leer bien el cartel y finalmente llegué a la famosa cascada antes de que se pusiera el sol. Por suerte, la cascada es muy bonita y mereció la pena el sacrificio. 
En total el paseo fue de 57 kilómetros de los cuales, 45 por rústicos caminos de piedra y tierra colorada. Otra aventura completa y satisfacción por los resultados.

15 ARISTÓBULO

Abandoné por fin Oberá y me dispuse a hacer una etapa corta. 
Teniendo en cuenta esto último y aunque todavía no tengo resuelto donde voy a pernoctar, decido hacer unos kilómetros más y visitar un cascada que queda de camino. Bueno, de camino es un decir porque tuve que salirme de la ruta 8 km (y 8 de vuelta) por un camino de tierra y piedra, con subidas exigentes y con la bicicleta cargada. 
Como casi siempre, el espectáculo valió la pena. La cascada Teodoro Cuenca es muy interesante. 
Regreso a la carretera y el viento, antes favorable se hace más intenso y virando hacia donde me dirijo. Llegué por fin a Aristóbulo y me puse a buscar alojamiento. No tuve éxito con el contacto que tenía, pues no lo hallé. Tampoco un camping del que me habían hablado.
Como aún era temprano decidí ir al Salto Encantado, distante 9 km y como no pude entrar porque es un parque y ya había cerrado, me volví sin verlo. 
De vuelta en Aristobulo, enderecé, para bomberos, donde ya había hablado y entonces confirmé y me quedé allí a pasar la noche. 
La etapa "corta", al final se transformó en una dura etapa de 105 km, con caminos en mal estado, ruta con durísimos repechos y por momentos viento fuerte en contra. Terminé cansado, pero el saldo fue igualmente favorable.

jueves, 15 de octubre de 2015

14 OBERÁ


A consecuencia de las circunstancias climatológicas de la víspera, empecé esta jornada 40 km antes de lo previsto, por lo que tuve que echar mano de toda una planificación y mentalización extra. 
La etapa que sabía iba a emprender, tenía 123 km y la parte final endurecida por un relieve con muchas cuestas. Como agregado, el factor tiempo atmosférico. 
Ni que hablar que había que madrugar. A las 6 ya estaba en pie y enterado de que todavía persistía una llovizna, me preparé para hacerle frente a posibles precipitaciones más fuertes. 
Bien pertrechado partí minutos después de las 7. Fui avanzando y la lluvia amenazante, pero por suerte no pasó de una llovizna, en gran parte del recorrido. El viento no tuvo incidencia, ni tampoco la temperatura que no fue muy elevada, pero tampoco hizo tanto frío. 
La carretera buena y cuando entré en la provincia de Misiones, se tornó magnífica. También el paisaje cambió y una vegetación semi selvática, como a mi me gusta, me acompañaron el tramo final. Las cuestas fueron duras, pero al final superé todas con margen de fuerzas.
A las 4 de la tarde ya estaba parado frente a la casa de mis anfitriones. 
Carla y Marcos Gabriel me recibieron de la mejor manera y enseguida se estableció una buena conversación, con buena energía positiva. 
Terminé mi día compartiendo una exquisita y muy sana cena que prepararon mis anfitriones, regada con buen vino. Broche de oro para una jornada redonda. 


sábado, 10 de octubre de 2015

13 VIRASORO

Anoche me despedía de mis anfitriones porque sabía que saldría antes que se levantaran.
Efectivamente, a las 7 ya andaba en vueltas para partir. No llovía.
Antes de llegar al puente, ya tuve la primera sorpresa grata. Unas chicas que me adelantaron en auto, se detuvieron y me pararon para interesarse por mi aventura. 
Les comenté en pocas palabras mi historia y se sorprendieron. Les pedí hacerles una foto y gentilmente accedieron. Mi desearon suerte, se pusieron a las órdenes y nos despedimos. 
Aún antes de ingresar al puente, otro chico, argentino, se ofreció a escoltarme para cruzar el puente sin riesgos porque no hay banquina y los camiones son peligrosos. Acepté.
La otra sorpresa al entrar en suelo argentino fue la perfección de la ruta 14 y el viento favorable. De esa manera, al mediodía ya había recorrido 70 km y me detuve en una parada a almorzar. Empezó a llover y no paró más. Allí me quedé hasta las 6 de la tarde cuando un Sr argentino se ofreció a llevarme en su camioneta hasta Gobernsdor Virasoro, distante sólo 12 km. No quedaba alternativa. Subí. 
Ya en Virasoro, busqué el cuartel de bomberos y pedí quedarme, circunstancia que fue posible gracias al jefe, don Santos. Agradecido.


jueves, 8 de octubre de 2015

12 SÂO BORJA

Llovía en Itaquí a la hora de partir. Hube de esperar hasta las 10 para que parara y poder salir. Mientras tanto me dediqué a escribir y a charlar con Carlos García, uno de mis bomberos anfitriones que me invitó a un café y preguntó bastante por mi aventura. Muy agradable. 
A las 10 y sabiendo que me esperaba una etapa "corta" de sólo 90 km, partí tranquilamente. Ya en la carretera me recibió un fuerte viento de derecha que me indicaba que no sería fácil. 
En realidad fue más dura de lo que esperaba, pero ya tengo experiencia y disfruto más que me quejo. 

Así, me pasé el día tomando fotos de la multitud de flores que jalonaban el camino y recogí y comí cuanta fruta encontré. 

Al final, llegué a Sao Borja y fui directo a la dirección del Couch que me esperaba. 
Era la Mansión Pandora, una residencia de estudiantes y quienes me invitaron fueron Jorge y Marcos. 

miércoles, 7 de octubre de 2015

11 ITAQUÍ

Temprano abandoné Uruguaiana. La temperatura a esa hora ya era muy buena. 
A los 17 km de la partida se cumplirían mis primeros 1000 km en esta aventura. 
Luego fui pedaleando por una ruta muy transitada por camiones, peligrosa y por largos tramos aburrida, por ser llana y recta, desprovista de atractivos. 
Más o menos a la mitad de camino crucé un bonito lago "Barragem Sanchuri" y más adelante el río Ibicuí, con un curioso puente de un solo carril y una extensión de 1317 m. 
La temperatura ascendió a 33 grados, pero la brisa de cara hacia muy agradable avanzar. 
A las 5 de la tarde llegué a Itatí e inmediatamente me puse a buscar alojamiento, que finalmente encontré en el cuartel de bomberos de la ciudad. Fui muy bien recibido. El personal todo muy gentil, en especial Alan, que me enseñó las instalaciones y me facilitó la clave para usar internet. 
Pude ducharme, cocinar y descansar. 
Pronto para afrontar la siguiente etapa!