jueves, 29 de octubre de 2015

TACURUZÚ, TABAY, CAPIOVI

El sábado pasado fuimos con Matías, amigo de mi anfitrión en Puerto Rico, a una chacra de otro amigo de la familia, Oscar. En principio era conocer su cabaña al lado del río, pero una vez allí, nos enteramos que había un salto de agua en un afluente del Paraná, el Tacuruzú, a sólo dos km de la casa.
Hasta allí fuimos en kayak y luego por fuera, caminando. Valió la pena. En bicicleta recorrimos apenas 13 km ida y vuelta, pero puedo presumir de visita a otro salto de los muchos que he visitado en Misiones. 
Hoy miércoles 28 de octubre, aprovechando el día soleado, me inventé una excursión a unos saltos de agua cercanos. Esta vez pude llegar por carretera asfaltada, la ruta 12 y un par de kilómetros de desvío hasta el salto del Tabay, cerca de Jardín América. Es un salto de poca altura, pero de muy buen caudal. 
Ya de regreso, paré en el Salto de Capiovi, por el cual ya había pasado, pero no entrado debido a que hay que pagar. Esta vez lo hice y saqué las mejores fotos de un salto que no me pareció especialmente espectacular.
El total de distancia recorrido el día de hoy fue de 82 km, pero una ruta de las más exigentes que he afrontado a lo largo de este desafío.

miércoles, 21 de octubre de 2015

16 PUERTO RICO

En esta etapa, aunque corta, 55 kilómetros solamente, me sucedió de todo.
Un comienzo que se presentaba muy auspicioso, no lo fue tanto. Si bien la carretera fue en descenso por muchos kilómetros como ya me habían dicho, el paisaje que creí más espectacular por lo que se comentaba, no lo fue tanto y a los paisajes predominantemente verdes, se le unía el gris del cielo haciendo una circunstancia poco propicia para las fotos que me gustan hacer. 
Pero al llegar a los 22 km y girar por la ruta provincial 223, todo cambió como por arte de magia. La carretera se presentó mejor pavimentada, brilló el sol y aparecieron las primeras flores.
Cuando llegué al arroyo Cuña Pirú y entré al camping, la conjunción de cascada, flores, frutas silvestres y mariposas, colmaron mis espectativas más allá de lo esperado.
No muy lejos encontré el pueblo de Ruiz de Montoya. Me emcantó por su colorido  y tranquilidad.
Más adelante el Salto de Capiovi, al que vi desde lejos y finalmente llegué a destino, con una sonrisa en el alma por tanta cosa bella que había fotografiado.


martes, 20 de octubre de 2015

SOKALSKI, BERRONDO, SAK

Ya instalado en casa de Carla y Gabriel en Oberá, hice un par de salidas cortas a visitar los saltos de agua cercanos. 
El martes, junto a mis anfitriones visitamos cascada Sokalski. Fueron 36 kilómetros el total de recorrido, pero casi todo por camino de tierra que en muchas partes se volvía barro, con innumerables pozos y repechos muy exigentes. La recompensa de apreciar la maravilla de esa cascada y el entorno, hizo olvidar todo sacrificio. Una aventura completa!
Este jueves 15, salí solo a visitar el salto de agua cercano llamado Berrondo. 8 kilómetros por carretera y ya estaba en el lugar. Muy interesante el salto, dio para hacer abundantes fotos, pero no para agotar mi energía, por lo que decidí ir a otra cascada cercana a la que habíamos visitado el martes.
Para eso tuve que pasar por gran parte del camino de tierra que hicimos el otro día y aún 6 kilómetros más. Fue difícil encontrar la cascada Sak, pues iba solo y a pesar de los carteles me pasé en uno que no se leía bien y terminé haciendo como 3 kilómetros de más, entre bicicleta y un tramo largo a pie por estrechas picadas que no me condujeron a la cascada. Al fin cuando volvía, es que pude leer bien el cartel y finalmente llegué a la famosa cascada antes de que se pusiera el sol. Por suerte, la cascada es muy bonita y mereció la pena el sacrificio. 
En total el paseo fue de 57 kilómetros de los cuales, 45 por rústicos caminos de piedra y tierra colorada. Otra aventura completa y satisfacción por los resultados.

15 ARISTÓBULO

Abandoné por fin Oberá y me dispuse a hacer una etapa corta. 
Teniendo en cuenta esto último y aunque todavía no tengo resuelto donde voy a pernoctar, decido hacer unos kilómetros más y visitar un cascada que queda de camino. Bueno, de camino es un decir porque tuve que salirme de la ruta 8 km (y 8 de vuelta) por un camino de tierra y piedra, con subidas exigentes y con la bicicleta cargada. 
Como casi siempre, el espectáculo valió la pena. La cascada Teodoro Cuenca es muy interesante. 
Regreso a la carretera y el viento, antes favorable se hace más intenso y virando hacia donde me dirijo. Llegué por fin a Aristóbulo y me puse a buscar alojamiento. No tuve éxito con el contacto que tenía, pues no lo hallé. Tampoco un camping del que me habían hablado.
Como aún era temprano decidí ir al Salto Encantado, distante 9 km y como no pude entrar porque es un parque y ya había cerrado, me volví sin verlo. 
De vuelta en Aristobulo, enderecé, para bomberos, donde ya había hablado y entonces confirmé y me quedé allí a pasar la noche. 
La etapa "corta", al final se transformó en una dura etapa de 105 km, con caminos en mal estado, ruta con durísimos repechos y por momentos viento fuerte en contra. Terminé cansado, pero el saldo fue igualmente favorable.

jueves, 15 de octubre de 2015

14 OBERÁ


A consecuencia de las circunstancias climatológicas de la víspera, empecé esta jornada 40 km antes de lo previsto, por lo que tuve que echar mano de toda una planificación y mentalización extra. 
La etapa que sabía iba a emprender, tenía 123 km y la parte final endurecida por un relieve con muchas cuestas. Como agregado, el factor tiempo atmosférico. 
Ni que hablar que había que madrugar. A las 6 ya estaba en pie y enterado de que todavía persistía una llovizna, me preparé para hacerle frente a posibles precipitaciones más fuertes. 
Bien pertrechado partí minutos después de las 7. Fui avanzando y la lluvia amenazante, pero por suerte no pasó de una llovizna, en gran parte del recorrido. El viento no tuvo incidencia, ni tampoco la temperatura que no fue muy elevada, pero tampoco hizo tanto frío. 
La carretera buena y cuando entré en la provincia de Misiones, se tornó magnífica. También el paisaje cambió y una vegetación semi selvática, como a mi me gusta, me acompañaron el tramo final. Las cuestas fueron duras, pero al final superé todas con margen de fuerzas.
A las 4 de la tarde ya estaba parado frente a la casa de mis anfitriones. 
Carla y Marcos Gabriel me recibieron de la mejor manera y enseguida se estableció una buena conversación, con buena energía positiva. 
Terminé mi día compartiendo una exquisita y muy sana cena que prepararon mis anfitriones, regada con buen vino. Broche de oro para una jornada redonda. 


sábado, 10 de octubre de 2015

13 VIRASORO

Anoche me despedía de mis anfitriones porque sabía que saldría antes que se levantaran.
Efectivamente, a las 7 ya andaba en vueltas para partir. No llovía.
Antes de llegar al puente, ya tuve la primera sorpresa grata. Unas chicas que me adelantaron en auto, se detuvieron y me pararon para interesarse por mi aventura. 
Les comenté en pocas palabras mi historia y se sorprendieron. Les pedí hacerles una foto y gentilmente accedieron. Mi desearon suerte, se pusieron a las órdenes y nos despedimos. 
Aún antes de ingresar al puente, otro chico, argentino, se ofreció a escoltarme para cruzar el puente sin riesgos porque no hay banquina y los camiones son peligrosos. Acepté.
La otra sorpresa al entrar en suelo argentino fue la perfección de la ruta 14 y el viento favorable. De esa manera, al mediodía ya había recorrido 70 km y me detuve en una parada a almorzar. Empezó a llover y no paró más. Allí me quedé hasta las 6 de la tarde cuando un Sr argentino se ofreció a llevarme en su camioneta hasta Gobernsdor Virasoro, distante sólo 12 km. No quedaba alternativa. Subí. 
Ya en Virasoro, busqué el cuartel de bomberos y pedí quedarme, circunstancia que fue posible gracias al jefe, don Santos. Agradecido.


jueves, 8 de octubre de 2015

12 SÂO BORJA

Llovía en Itaquí a la hora de partir. Hube de esperar hasta las 10 para que parara y poder salir. Mientras tanto me dediqué a escribir y a charlar con Carlos García, uno de mis bomberos anfitriones que me invitó a un café y preguntó bastante por mi aventura. Muy agradable. 
A las 10 y sabiendo que me esperaba una etapa "corta" de sólo 90 km, partí tranquilamente. Ya en la carretera me recibió un fuerte viento de derecha que me indicaba que no sería fácil. 
En realidad fue más dura de lo que esperaba, pero ya tengo experiencia y disfruto más que me quejo. 

Así, me pasé el día tomando fotos de la multitud de flores que jalonaban el camino y recogí y comí cuanta fruta encontré. 

Al final, llegué a Sao Borja y fui directo a la dirección del Couch que me esperaba. 
Era la Mansión Pandora, una residencia de estudiantes y quienes me invitaron fueron Jorge y Marcos.